El presidiario
Las rejas se cierran
lastimando los dedos
cercenando la lengua
en pedazos de polen
Una luz atraviesa
por la boca del muro
con un canto sonoro
embebido de aliento
Depositan sus ojos
sobre el agua del río
anhelando posarse
sobre peces y huir
El mendrugo poluto
no sucumbre su hambre
y su estómago hace
una mueca de piedra
En harapos caminan
sobre llamas y ortiga
solo esperan el día
del escape final
Compañeros de celda
son ratones hermosos,
cucarachas ancianas
y leguleyas arañas
Cuántas notas se apagan
al cruzar la alambrada
donde duerme el suspiro
sobre almohada de hielo
Cos sus uñas se aferran
a la luna encantada,
a los soles de plata
y a las nubes de barro
Su familia se extingue
a través de sus ojos
y sus hijos de harina
no soportan la ausencia
Vericuetos de acero
atenazan sus nervios
mientras llanto y sudores
se enamoran del reo
Por la puerta central
ellos miran océanos
con sus conchas de nácar
levantando sus huesos
Las rejas se cierran
lastimando los dedos
cercenando la lengua
en pedazos de polen
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