Por Segundo M. Jima
Esta ubicado en la calle Sevilla de Oro y 24 de Mayo; adjunto a Correos del Ecuador frente a “Comercial Valarezo”
Gráfica que ilustra el estado del terreno en venta
Se Vende un lote de terreno ubicado en las calles Sevilla de Oro y 24 de Mayo, entre Pasaje San Francisco y parque Central de la ciuda de Zamora.
Extensión total de 119.65 m2. Telefono: 2-607140/2-605973/ Cel.097980315
Por Segundo M. Jima
Rubén Mosquera Herrera, escribe el presente reportaje desde Londres recordando las víctimas del mayor deslave de Nambija, email: rmzamorano(a)hotmail.co.uk.
Foto de la tragedia del 9 de mayo de 1993, gente buscando a sus familiares y amigos.
Es bueno recordar los difícil que fue a la época, penetrar a Nambija, década de 1980 boom del oro en la “Ciudad del Plástico”.
Un domingo 9 de mayo de 1993 cuando eran las 12h45 los ecuatorianos y en especial los lojanos y zamoranos que residíamos en Nambija, nos preparábamos y algunos ya estaban celebrando el día de las madres, ocurrió la mas dolorosa tragedia del sur del país.
Aproximadamente 220 personas morían sepultadas por el lodo, piedras, palos, amigos, familiares y “oportunistas”. Por no llamarlos con su verdadero nombre, corrían de un lugar a otro.
Unos escapando de la muerte, otros como yo, buscando a nuestros familiares y aquellos buscando que robar, todo era un caos gritos, lloros gemidos, parecía una playa pero de terror que luego pasaría a ser un cementerio pero por poco tiempo.
Personas enterradas parte de su cuerpo pidiendo auxilio, otros en medio de palos y fierros desangrándose y algunos ya agonizando.
En mi búsqueda por mi madre y mis dos hermanas también me encontré con aquellos que desesperadamente buscaban mochilas, cajas, dinero, joyas o algo de valor, en especial de propiedad de los comerciantes de oro.
A mi madre la encontré con una gran herida en la pierna, gracias a Dios viva;
pero a mi hermana María (25 años) la encontramos el mismo día a las 18h30 y a Carmita (19 años); mi otra hermana, el día siguiente a las 11h30, ambas muertas.
En primer lugar doy gracias a Dios porque tengo a mi madre con vida, a María y Carmita las tengo siempre en mi mente y en mi corazón. También doy gracias a mis amigos, conscriptos y todos los militares que ayudaron a encontrar los cadáveres que estaban sepultados en ese lodazal.
Todo esta en mi mente grabado como si hubiera sido una película, me parece que fue ayer; pero tampoco puedo olvidar a los “oportunistas” estos son otros, que se encargaron de entregar las raciones alimenticias y más cosas a los familiares y damnificados de esta terrible tragedia.
Como siempre, primero se llenaron ellos, amigos y familiares, pienso que algunos ni siquiera conocieron Nambija mucho menos perdieron nada.
Bueno es parte de nuestra idiosincrasia de nuestros pueblos, como de los políticos, de gobernantes y de oportunistas que no se inmutaron ni siquiera en esos momentos de tristeza, llanto, dolor, angustia y desesperación.
Culpa nuestra también por pertenecer a las clases sociales de bajos recursos económicos; ya que son pocas las personas que tienen la oportunidad de triunfar; el resto tiene que conformarse con la insalubridad, falta de vivienda, el hambre y sobre todo el desempleo, motivo que tanta gente tuvimos que buscar mejores días en las minas y lo que encontramos fue la muerte. Me pregunto, ¿Qué han echo hasta hoy los políticos para cambiar todo esto?.