Yo tambien me fui a España - II parte
En el “piso” arrinconado
al final de cuatro meses
me culpaba una y mil veces
por el viaje atolondrado.
Flacuchento como perra,
melenudo y amarillo
me acordaba de mi tierra,
sus colinas, miel, quesillo
En afán de un trabajito
le rezaba a San Ignacio,
San Pamelo, San Pancracio,
Santa Clara, San Benito.
Mis plegarias eran grito
a la gente madrileña
que te aparta, te desdeña
por minúsculo y proscrito
Justo a punto de rendirme
… un trabajo ¡maravilla!
en el campo de frutilla
invitando a resarcirme.
Trabajé como jumento
carga y carga canastones
que llenaban al momento
otros parias tan “huevones”
El salario no era bueno,
ni tampoco lo era el trato,
te puteaba un triste “gato”
de llegada, como estreno.
Trabajaba y el dinero
-aunque raro pareciera-
no abultaba mi chauchera
que cuidaba con esmero
Al final de mil dolores
sin un “quinto” en mi bolsillo
envolví mis calzoncillos
desde atrás conservadores.
Regresé tal cual escapa
sin hacer tanta “alharaca”
y resulta que mi “flaca”
se ha fugado con un chapa.