El vaiven del Ecuador
Solo queda un forajido
en las huestes de Palacio,
los demás sin ir despacio
poco a poco se le han ido.
Va quedando compungido
don Alfredo en el palacio
donde asoma más espacio
para otritos comedidos
Más demora el gobernante
en comerse un gran filete
que en lograr que el gabinete
dure más que un corto instante.
Sin embargo, sigue avante
poco menos que al garete
saca y casa, mete y mete
a sus íntimos farsantes
Nadie dura en el gobierno
más allá de dos suspiros,
por lo dicho no me admiro
que no sea sempiterno.
Se deshoja cual cuaderno
entre sombras, entre giros
con acólitos del tiro
que le causan mil inviernos
Los ministros van y vienen
en desfile funerario
sin visible itinerario
sin dejarlos que se estrenen.
Sin embargo, se entretienen
observando el calendario
y firmando ante un notario
los recursos que no tienen
Y si cambia el gabinete
cambiarán los directores,
jefecitos, asesores
de tercera y de copete.
Viva, viva este sainete
forajidos redentores,
ministruchos roedores
obsecuentes al billete.
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