Otalio Reyes (+) abre camino al campo santo
La muerte acogida a la luz de la fe se convertirse en una ocasión maravillosa para comprender el misterio de la resurrección.

Durante su existencia fue un tenaz operador de caminos, que la hora de su muerte empredió la construcción de un nuevo camino, seguranmente el más allá
El Sindicato de Operadores y Mecánicos de Loja y Zamora Chinchipe se hizo presente para brindar una voz de consuelo a sus familiares y destacar su fortaleza de trabajo empresendedor en caminos de desarrollo.

Constructor, una cualidad sin duda se dijo, tendrán que seguir sus hijos, nietos y descencdientes
Sentidas condolencias ofrecieron las zamoranas y zamoranos, hoy en la catedral de Zamora en la misa de cuerpo prsente de Antonio Otalio Reyes Márquez.
La acción de gracias de la iglesia matriz de Zamora, compuesta por 4 naves comunitaria y con diseños coloniales en sus fachadas, estuvo llena para despedir al señor Otalio Reyes (+).
“Es un gran roble” que llena de condolencias a distinguidas familas de la ciudad. En misa, monseñor Fausto Través reflexionó que Dios lo recogió en tiempo de adviento, próximo a navidad en el calendario católico.
En su mensaje el Prelado pidió oración, ayuno y sacrificio a los fieles como plegarias que llegan a Dios para el perdón de Otalio.
Al final y para dirigirse el féretro al cementerio general de la ciudad, por parte de la familia, se hizo presente el agradecimiento a los representantes de instituciones y personas que se solidarizaron en el hecho del dolor de su familia, amigos y parientes.
Agradecimiento de la familia Reyes Márques y Reyes Cárdenas
La vida es un don precioso que hay que amar y defender en cada fase; y si la muerte es acogida serenamente a la luz de la fe, puede convertirse en una ocasión maravillosa para comprender y vivir el misterio de la resurrección, que da un sentido completo a la existencia humana.
Por eso, en ti tenemos puesta, Señor nuestra esperanza; tú nos oirás, ¡Oh Señor Dios mío! y le concederás el descanso eterno en tu morada celeste a quien en vida fuera querido padre, adorable abuelo, bisabuelo, inolvidable hermano, cuñado o tío; sincero y leal amigo:
Antonio Otalio Reyes Márquez
Nació un 10 de Mayo de 1.938 en la ciudad de Zamora. Hijo de Vidal Reyes y Rosalina Márquez, quienes con amor y alegría entregaron sus vidas para que esta nuestra tierra se encuentren en
el sitial que Dios le tiene predestinado.
En plena flor de su juventud, contrajo matrimonio con Matilde Cueva. Su vida que ha sido un símbolo de trabajo, de valor, de honestidad, de solidaridad y más que todo de generosidad para con sus semejantes estuvo adornada de ocho hijos, a quienes en los hechos les enseñó el valor del trabajo y el respeto a los demás.
La mayor parte de su vida en cada uno de sus actos reflejaba el respeto a la libertad, la verdad y la justicia; pero, por sobre todo transmitía el valor para crecer en la fe y en algo superior como el motor que 10 movía a cumplir con sus actividades diarias.
A compartir con los pobres y más necesitados lo que tenía. Ha sido precisamente en su entrega a los demás, desde su cotidianidad, donde él percibía la profunda vocación de su propia vida y a la que nosotros estamos comprometidos a practicar.
Durante su vida en la tierra cargó con humildad la cruz que Dios le preparó para su salvación: esta larga enfermedad. A cada dolor antes que renegar siempre respondía con una leve sonrisa. Hasta el último momento demostró el valor para seguir adelante.
Soportó con los brazos abiertos y sin renegar la ingratitud, los insultos, las insolencias y las bofetadas de los de su propia casa y nos enseñó a amar a los demás como a nosotros mismos. Siempre le oí decir que nuestro destino es eterno.
No tenemos morada acá en la tierra, caminamos hacia la vida eterna decía. Todos tenemos un mismo origen: La trinidad que nos, ha creado por amor. Y un destino común: el cielo y la vida eterna.
Estas expresiones que siempre salían de sus labios nos da la certeza de que OTALIO se encuentra junto al padre eterno y desde el cielo estará intercediendo hoy y siempre por sus seres queridos, por sus familiares y amigos.
Hoy, cuando despedimos a OTALIO, te damos gracias Señor por la vida que le diste, quizá corta para nosotros los de éste mundo, pero suficiente para ti, que la tenías predestinada a formar tempranamente el coro celestial para tu gloria y alabanza.
Árbol genealógico
Sus hijos: Oscar Efraín Reyes Apo10; Yoconda, Nilo, Fabián, Colón, Vida1, José y Maro1a Reyes Cueva; sus hijos políticos: Gabino Malla, Alicia Guerrero, Pilar Pesantes, Leonor Cariguaman.
Sus nietos: Oscar, Iván, Diego, Andrés, Marla, Juan y C1audio Malla Reyes; 1vla1eny, Javier y David Reyes Guerrero; Fabián Reyes Pesantes; Estefanía y Gabrie1 Reyes Chariguaman; Estefanía y Omaira Reyes; María José, José Daniel y José Armando Reyes.
Sus Hermanos: Troadio, Fanny, Froi1án, Taurino, Abacub, Yo landa y Faonte Reyes Márquez.
Sus hermanos políticos: Rosa A1varado, Alfonso Hidrovo, Carmen Duchitanga, Marlene Ordóñez y Luisa Santorum; sus sobrinos y más familiares; expresamos la más sentida gratitud a todos quienes nos manifestaron su adhesión en esta dura prueba, mediante acuerdos, ofrendas florales, ligas de caridad, tarjetas de pésame, llamadas telefónicas.
Agradecimiento a representantes de instituciones y amigos
A todos los aquí presentes; de manera especial a monseñor Fausto Tráves, al padre párroco; a las instituciones públicas y privadas de la ciudad y provincia representadas por sus autoridades, funcionarios, empleados y trabajadores.
A la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Zamora Chinchipe, a las organizaciones clasistas, a los establecimientos educativos, a los grupos eclesiales, medios de comunicación; en fin, a todos quienes de una u otra forma nos expresaron su solidaridad. Por tanta generosidad, que el señor los recompense.
Y como junto a Dios no hay temor, a todos nuestros familiares les digo: Miren hacia el cielo, en el brillo del sol reconocerán su sonrisa y en el profundo azul de una noche de estrellas, verán 10 feliz que está Otalio a lado de Dios y allí encontrarán el bálsamo que curará las herida que se abrieron en nuestros corazones con su inesperada partida.

